jueves, 3 de febrero de 2011

VULVLAVIOS (Poemas escritos entre 2002 y 2003)

I
Gris es mi pátina con la que pinto incolor, gris y ya es harto
Como el sacro pez muriendo de sed navegando en el lienzo celeste y no te percataste de
aquello
Quizás sea eso lo que desata el pincel furibundo de norte a sur
Del coágulo en el clavo puro conducido por tus laberínticos vericuetos que se exprimen en
Persianas
Y al espantajo de inviernos que se hacía con las manos
Algo de patibulario y crujiente rondando aun en Lima, apelambrado y rozante por el antebrazo
Y tu sabes muy bien a que me estoy refiriendo, cuando tu sexo se rompía como un higo
En la quebrada dentadura del hotel
Y atenazabas tus dedos en los míos con fuerza
Como si no hubiese otra forma de hacerlo,
Y el polvo de azúcar volaba por los techos,
entonces tu en mi pátina, desmelenada, céltica, lumínica en tus bordes
Tu renacías como sólo renace el agua a borbotones
En la superficie
Para luego arrecostarte, cachorro de león a mi lado
Bendito animal iridiscente en la plomicie insalubre de Lima,
Haciendo un paréntesis en el culto a los ojos, adueñándote a palmos de un rugido,
Gris y ya es harto y exhausto y aun,
Como el sacro pez, muriendo de sed



II
Oquedades enigmáticas de la vida, yo las adoro,
Desde el principio ahora y siempre, porque lo último que veré será una flecha de cometa
Petrificada a un naipe,
Antes de cerrar el magnífico y décimo párpado y me envuelvas fetal para ser cubierto por tus
Fardos,
Por haber vivido y vagado por algún sector de la oquedad número tantos,
Porque fui forastero en mi propia vida y me detuve a poner los calcetines
(el agua dibujando desfiladeros en un pedazo de cuarzo)
Y algún trueno nos encandilaba en supuestos amaneceres que duraban lo que un relámpago se
Proponía
Oquedad mayor si he de ir por la fusa, si se enrosca y desata en pléyades, si se alimenta de
Esperanzas
O rechina los dientes al calor de la trama,
Oquedad menor, unidos por agua, deslizándonos húmedos y maltrechos
Con las branquias enrojecidas supurando almidones
Por ti vulvlavios
Fragante y fugaz


(Arequipa, mayo de 2003)





III
De súbito y salina, sale,
Del pan yerto, lagrima y fecunda a veces
Dromedario seco reiterando el paso
¡Oh no! En su carretero duelo, duele,
Y lerdo el dorso en que posa, su barniz inútil se reseca,
Pudiera de tanto en tanto clave de sol, atemperarse
Pero rima y rume, sale,
Moneda momentánea, agujereado cielo
Cántico perdido en gibraltares, gimes
¡diluvia santo! ¡masticando enhebra!
De súbito alcanzaras uno, eterno alveolo
Vieras, más que vieras,
Peciolo acuoso de comba que la ola hizo sin darse, palmo,
¡Sin darse!












IV
Si de quejidos en la luz
Que hay de ciego cuando trata,
Tronco, madero crisólito, amanecer,
Turba de mar en la nada
La noche sin demora ¿A dónde?
Carbones enfrentados de súbito misterio
Jupiter jumento ha desvanecido
en algún soporte, juego escondedero
Híbrida coyunta aun medita
De blanco y negro aquelarre,
Trasfondo de mueca marinera
Borbotea y arde, nomenclatura siniestra,
Extendida rosa en mi falange, aun,
Dubitativa, incierta nube que reposa,
Trafalgar callado, mi café en el páncreas
Avanzo, avanza, morir es entrar como luminoso est


(Trujillo, 19 de febrero de 2002)







V
Tantric tántrica
Orlada de peces y un pan a la deriva, ciudad,
Encima del pabellón mordisqueado, humedecido,
Ablandado por la consecutiva insistencia del caramelo frágil
Que antes que nada hambriento, que atenazas,
Arremolinándose de colores
En una apertura del paraguas que se devuelve al ombligo
Tántrica, sombra tú, aparecida, virgo,
En las grietas del portón, en el rescoldo del muro nocturno
Cascado en metamorfosis y hojarascas de enero,
En doblando la esquina, desposeído de tu canción sí,
Ante todo sentarme y alisarte los cabellos
Si antes bien, no por favor, entre comas y quejidos,
Comprendido luego, como si ante todo tantric
En el columpiarse mi espolón dijera ¡basta!
Y te abanicaras el sexo todopoderoso y girable
En el propicio viento de la tarde, aun en sazón,
Hermanadas tu y la tarde, tántrica,
Estando lejos y golpeándonos el crepúsculo,
Un vago mordisco rozando tu labio
Como dos gatos peliagudos en el canto que reconocen,
Lamiendo tu espalda a pesar de la espuma
Oración que se enfunda y lapida,
Millones de catres maúllan algo en el aire,
Cuando tu no les ves, tantric,
cuando tu no les ves

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