miércoles, 22 de diciembre de 2010

BOCA DE GUERRA (Poemas escritos entre 1987 y 1991)

I

¿A qué lado del puente hoy pertenezco?, Me digo

Mirando alfa y omega a dos lados simultáneos,
a que mitad en la dureza del tajo, y cual hablará contigo negando
Sus vestimentas
señalará al dedo y asimismo dirá soy, pero cuando diga eres tu, será coronado y bendecido en el imaginario reino del espejo
donde una filosa curva clavará su hoja entre nosotros

Que lado, apoderado de tanto en tanto espejismo en caverna,
forjado tras años de calma, habiéndose alimentado
con los numerosos restos de mi ser
A que lado del puente hoy debo pertenecer,
lo digo mirando a la urbe a los ojos
Sabiéndolo un dragón recostado, como si nada hubiese ocurrido entre sus Colmillos,


¿Qué parte le será arrancada hoy a aquella mitad del encontronazo
que lanza monedas y compra así unos periódicos?

Lentamente la jauría se desplaza rondando a dos lados por la autopista,
y es el humo del tráfico el que permite su extinción por el horizonte



II

Las gaviotas volaban siempre en una misma dirección

Pero hubo una surcando el cielo más azul que las otras,
Tan azul el sol que derritiendo sus alas,
Y cuando el incendio volviose irreversible, no hubo una sola a su alrededor
Que circundara de playa la agonía que se avecinaba,

sobrecogiste tu miedo gaviota,

Estremecidos tus brazos y creando piruetas de muñones sangrantes
por el aire ibas y te expandías hacia el fin del mar,
A lo lejos, tus hermanas enfilaban su retorno al hogar,
Y en aquel trazo ya difuminado aleteaban sus despedidas,

Ahora que envuelve la arena momentánea tu desasido cadáver,
Empujándolo un viento caprichoso y salubre,
Miro y espero que el día pueda ser trastornado por la noche,
Y que la luna ilumine de a pocos tu silencio



III


En un Paraje de fondo azulino,

Vuelvo en quietud a bajar la mirada mi cuerpo esta inerme tan solo hay castigos y pienso en mi desnudez tan absurda en esos instantes que llamo tortura habitual pues están siempre a cada momento recuerdo siempre sus palabras que conversan y estoy lejos muy lejos de sus ridículas voces que suenan agudas también graves como si alguien jugara con el dial moviendo las cuerdas de sus vidas no fingen y viven el encierro y la dureza de no ser ocasional caparazón de nuez cuando se trastorna el infinito inerme vuelvo por última vez el camino es un gran laberinto a mis espaldas pero llego


A MI PARÁLISIS


abro los cielos moteados de sábanas plomas humos pesados rodeando soles como al principio parajes no muevo mis manos solo transfiguro los rostros en un fondo grisáceo solo que queremos evitar cuando todo ya estuvo dicho solo agradezco el principio del bosque de ilusiones que asomo a mi alma no pude encontrar el retorno no lo pude hacer arrasaron florestas golpearon quemándolo todo bajo esos mismos techos de sábanas plomas mis campos han sido solo ceniza tierra y sangre impregnada en mi lengua aún esta humeando aun alcanzo a suplicar a quebrar un lamento arrastrando la respiración cayendo en el lodo de estallido en las vísceras cayendo y quebrando gimiendo en llanuras de lisas paredes mis ojos resecos descansan parálisis te amo porque eres sala de espera porque mientras pueda graficar cruces en tumbas desgajadas en jardines donde el pasto se tiñe con el sol como semillas inútiles lanzadas eternamente en un campo de sal mi amorosa cárcel maniatando extremidades será un mismo punto un pasadizo que nos entreabrirá sus ojos tu solo sujeta mi mano fuertemente


IV
A Juan Carlos Grimaldo...Máscara



La furia que exuda de tu zapato
Lleva una brisa, y el sol por debajo del puente
Va escondiendo en algún bolsillo que se enorgullezca de arder
en las gargantas,
la repentina idea de la muerte,

Sé que escogiste la botella más árida amigo,
Y de un manojo de lágrimas que penden de tu cuello
me doy cuenta de vericuetos,
que a medianoche la carreta recoge a los muertos
que algún rumbo se ha hecho para atravesarlo
Que aquella maldita necesidad del palo de fósforo por la que sufre la cabeza,se ha hecho para arder
y siendo causa-efecto en la misma circunstancia en la que tú te me acercas
Y el ángel exterminio casualmente ocupa mi silla, y vamos
sin preguntar a donde

Adivino a tu espalda peleando por su sombra

Te ha valido muy poco el dado en el dardo, pero escucha bien esto,
si amarraras los cabos de tus vientos recogiendo entre las rodillas una flor,
la primera que vieras en tu camino
Desharías a la carcajada asomando por sobre el semáforo

Entonces, el sueño ese que se nos espanta de la almohada en plena avenida,
el sueño ese,
estaría hecho para ser evitado

y no estarías tan sólo,

Dame la mano que insiste partir nuevamente desde el inicio



V


Se cuenta que de la mar mecedora y maligna,

Brotó el puercoespín a la deriva,
puerco de muchas espinas disparadas como esquirlas minuciosas
Arrojadas a tu brazo moribundo
la carne del corazón quedose impregnada en los peñascos
¿Qué mensaje fue ese, y cuando habría sido despellejado y en definitiva
Martillazos tus martillazos?

En la piedra negra y silenciosa, dios enterró su falo bramante,
Por ello, la piedra es sabia
Que mira desde el acantilado cuando llega con el rocío
y la brisa recibiendo la llovizna,
Mordisqueándola con sus ojos cerrados,

El llanto ha sido sorpresivo,
Esa especie de viento helado que nos consuela no es cierto al tacto,
Vidente,

Y bien que lo sabe la boca de guerra, jalonada por clavos
En el lomo del puercoespín

En el lomo del puercoespín tú eres el vigía, siempre lo has sido,
Coge tu largo impermeable por si hace frío,

En la mirada del animal bamboleante,
En el límite oculto por sonrisa del húmero que no esconderá el
escozor
aparecerá el puercoespín, puerco de muchas espinas debajo del labio,
Inoculado en tu uña carcomida,


Vigílalo,
sé tu su ángel guardián,
los ángeles verdaderos llevan alas de cartulina y clavícula
en silbido lacónico
en cuatro paredes de herrumbre que se derrumban,
sólido el armatoste, amarilla la dentadura,
ellos persisten y alaban que dios es un montacadáveres,
Que dios se monta en los cadáveres,
Que dios se esta siempre montando en los cadáveres

¿Eres tu a la distancia flotando a ti mismo, arrojado en la marea
danzante,
en el contorno descoyuntado donde reposa la herida en aguas con sal?

Dale un fortísimo abrazo al amado puercoespín
Solitario y a la deriva

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